viernes, 10 de julio de 2009

Dormir con tu hijo?? porqué?!

Texto extraído de Crianza Natural
"Como colecho se entiende dormir con tus hijos. Se puede hacer desde dormir en la misma cama, como tener una cuna especialmente diseñada para ir adosada a la cama familiar, o bien usar una cuna convencional sin uno de los lados y adosarla a la cama donde duermen los padres. Muchas veces, en lugar de una cuna se pone otra cama individual adosada a la cama mayor.Las ventajas del colecho son muchas y variadas. Pero el problema es que en casi cualquier libro o artículo sobre el tema de sueño infantil, se desaconseja que los niños duerman con sus padres. ¿ Porqué ? Una de las causas es el peligro de ahogar o aplastarles mientras se está dormido. El peligro no es ninguna nimiedad, pero de la misma manera que difícilmente caemos de la cama, es poco probable que acabemos encima de nuestro hijo. Hasta los más acérrimos defensores del colecho desaconsejan practicarlo cuando se está muy cansado, se ha tomado drogas (fumar incluido) o bebido alcohol, o se está muy obeso. Simplemente, son factores de riesgo que aumentan la posibilidad de tal peligro, pero fuera de esos casos, no hay mayor alarma que la de poder caer de la cama mientras dormimos. De hecho, es mucho más peligroso dormirse en un sofá con el bebé en el regazo que compartir cama con él. Se tiene que tener cuidado de que el bebé no pueda quedar atrapado entre la pared y el colchón o entre dos colchones. Dos detalles más: cuando el bebé es muy pequeño, la madre tiene una especial conexión con él, pero el padre suele tardar algunos meses en darse cuenta de su pequeña presencia, así que se recomienda que el bebé no se sitúe entre la madre y el padre sino entre la madre y el final de la cama. Además, están contraindicadas camas de agua o superficies muy mullidas, así como almohadas que pudieran sofocar al bebé.Aún y así, ¿porqué esta popular creencia de que dormir con los bebés es malo ? Desde más allá incluso de la Edad Media, en muchos casos nacían más hijos de los que se podía alimentar. Entonces, ocurría que "por accidente", empezaron a morir muchos lactantes "fortuitamente" aplastados por sus progenitores. La Iglesia tomó cartas en el asunto y prohibieron que los hijos durmieran con sus padres para evitar más infanticidios por este método.La raza humana, durante toda nuestra historia desde que éramos unos primates que vivíamos en cuevas, ha practicado el colecho. Es solamente en los últimos 150 años, con la llegada de casas con varias habitaciones, que se separa a los bebés para que duerman lejos de sus padres. Durante cientos de años, las madres amamantaban a sus bebés durante la noche, casi sin despertarse. Los bebés recibían protección, afirmación emocional, "lecciones de como respirar", calor y leche materna. Si el bebé tiene alguna dificultad, si vomita, o tiene frío, los padres están a su lado para socorrerle. De hecho, si la temperatura corporal del bebé sube demasiado, la de la madre baja para compensarlo. La proximidad con su madre estimula la lactancia materna. Los niños que duermen con sus padres amamantan más a menudo que los que duermen en otra habitación (casi el doble y durante casi 3 veces más tiempo). Esto hace que tengan un ritmo de sueño distinto. Su fase profunda de sueño es mucho menor, con lo que el riesgo de la muerte súbita (que se supone ocurre en esta fase) es más bajo. Además, el desarrollo neuronal ocurre en su máximo esplendor en la fase de sueño menos profunda, con lo que al practicar colecho, no sólo se le da más leche materna, que es ideal para su protección fisiológica, sino que se está potenciando su desarrollo mental. En países como en Japón, donde el colecho es la norma, el índice de muerte súbita del lactante es uno de los más bajos del mundo.Los niños que duermen al lado de su madre lloran mucho menos frecuentemente y están menos tiempo despiertos. La madre, muchas veces, se da cuenta de las necesidades de su bebé pocos segundos antes de que él las solicite, con lo que se evitan muchos lloros. La comodidad de no tener que levantarse de la cama, sobre todo en época de frío, hace que la madre y el bebé normalmente vuelvan a dormirse casi enseguida. De hecho, muchas veces la madre no sabe exactamente cuantas veces se ha despertado, porque en realidad ¡ no se ha llegado a despertar del todo!"

Añado de mi cosecha, que dormir con mi hijo es la experiencia más bonita y enriquecedora de ser madre, después de la lactancia prolongada, el vínculo que se crea con tu hijo es único, el niño es más feliz, más independiente - a pesar de lo que puedas oir por ahí. Mi hijo de 2 años y medio ahora es muy independiente, no tiene las famosas rabietas, ni miedos nocturnos... lo quiere hacer todo solo y duerme conmigo!!
Sentir el latir de su corazoncito, oler su pelo, saber que se siente protegido a mi lado.... ¿de verdad no quieres darle a tu hijo lo que por naturaleza le pertenece? el regazo de su madre, ¿cuántos hijos vas a tener? uno, dos..?! y vas a perderte esos momentos de paz con ellos??

domingo, 14 de junio de 2009

¿Porqué llora al dejarle en la cunita?

He encontrado un artículo en "Bebés y más" que lo explica muy bien:
"Muchas mamás y papás cuentan que su hijo se despierta llorando cada vez que intentan dejarlo en la cuna. Es lo que yo llamo el “síndrome de la cuna con pinchos“. El bebé ha estado jugando y mirándolo todo desde nuestros brazos. La tarde cae y estamos cansados. Lo bañamos, todo va bien, disfrutamos de ese momento. Le damos su última toma del día, acariciándolo, embelesados con su mirada. Cuando deja de mamar o acaba su biberón su cara refleja una plenitud y paz que va más allá del estómago lleno. Parece tan relajado, tan dulce. Es feliz. Nos sentimos reconfortados.
Y llega la hora de ponerlo a dormir. Esperamos para estar seguros a que esté profundamente dormido, acunándolo. Nada lo disturba. Es el momento. Sigilosos vamos a su habitación. Y lo dejamos lentamente en su cunita, con la luz suave, en silencio. Pero apenas roza su espalda el colchón nuestro angelito se despierta y empieza a quejarse. Si insistimos en la idea de dejarlo en la cuna, grita y llora. Parece que el simple gesto de ir a dejarlo durmiendo no lo hubieramos hecho con suficiente suavidad. Parece que la cuna quema o se le clava en la espalda. No lo soporta. ¿Le pasa algo malo?
Nuestro bebé tiene el muy extendido “síndrome de la cuna con pinchos“. Pero lo que le pasa no es nada grave, ni tampoco su cunita tiene nada de malo materialmente hablando. Nuestro bebé no quiere que lo dejemos durmiendo allí y lo dice muy claramente. Pero ¿cómo es que percibe perfectamente el gesto de depositarlo en el mullido colchoncito si estaba profundamente dormido? Parece que tiene un radar. Y es que lo tiene.
El bebé ha pasado nueve meses en movimiento en el seno de su madre. Está acostumbrado a ser suavemente mecido, a olernos, a escuchar nuestro corazón. Se siente así seguro y en paz, protegido. Cuando nace todo cambia, y aunque durante el día tenga todos los brazos que quiera, por la noche los padres esperamos que se conforme en su cuna silenciosa y quieta. Pero no todos los niños aceptan esto. Y eso es muy normal.
A pesar de estar dormidos los bebés tienen una fase de sueño profundo (REM) corta y en cambio pasan casi todas sus horas dormidos en fases superficiales (No-REM) que les permiten, como mecanismo de supervivencia, reaccionar ante cualquier cambio desagradable o potencialmente peligroso. Que sus padres los separen de su cuerpo les hace saltar como si tuvieran un resorte. No lo hacen para fastidiarnos, ni para chantajearnos. Simplemente es que los bebés humanos son así y necesitan nuestro contacto para sentirse seguros y felices.
Gritan pues tienen miedo, no quieren que nos alejemos, estar separados supone que sus mecanismos de supervivencia entren en alerta y nos avisen de que los estamos dejando olvidados. Ellos no saben que en casa están seguros, todavía son seres emocionales e instintivos y viven como vivían los humanos desde hace millones de años. Pensemos en ellos como monitos. Los monitos duermen con sus madres, entre su cuerpo, calentitos y seguros.
Si los bebés humanos, desde que existe el ser humano, no hubiesen reclamado ir pegados a sus madres y dormir a su lado habrían terminado comidos por algún depredador. Nos habríamos extinguido como especie. Así que ellos, tan chiquitos, siguen actuando como lo que son, crias de mamífero incapaces de moverse por si mismas, y menos aún de huir de un carnívoro. Si los dejamos gritan: ¿que haces mamá? ¿donde vas? ¡No me dejes aqui que me comerá el lobo!
Si vuestro bebé padece el “síndorme de la cuna con pinchos“ tener presente cual el mensaje que nos están lanzando con sus lloros ayuda mucho a no desesperarse y a empatizar con ellos. No hay que preocuparse. Está perfectamente sano y el “sindrome de la cuna con pinchos” es un síntoma de salud. Podemos estar tranquilos. Nuestro bebé es un pequeño humano muy preparado para sobrevivir gracias a millones de años de aprendizaje de la especie.
Una solución sencilla es no llevarlos a la cuna. La mayoría de los bebés siguen durmiendo profundamente si continúan en brazos. Pero claro, nosotros tenemos que cenar y hacer algunas cosas todavía. Si no podemos irnos también a dormir a la vez que ellos, cosa que de todos modos a las mamás les viene muy bien para poder sobrellevar una noche de tomas nocturnas, hacernos con un foulard es una solución muy sencilla, que nos permitirá movernos por casa, y con suerte sentarnos y cenar. Si el niño sigue dormido es que es lo que necesita para descansar mejor.
Otros bebés no aceptan estar en su cuna en otra habitación pero si los dejamos en un capazo en el salón siguen dormidos y no les molesta ni la luz ni los ruidos siempre que no sean estridentes. Al fin y al cabo también dormían en nuestra tripa tan ricamente y no nos callabamos ni estabamos quietas entonces.
El colecho suele ser una estupenda opción para estas familias, permite atender los despertares nocturnos sin tener que levantarnos y recuperar el sueño con facilidad. Y el bebé sigue disfrutando de nuestro calor, olor y compañía durante el sueño, lo que les hace no sentirse inseguros por la separación. Si el bebé rechaza la cuna podemos no llevarlo a la cuna y dormir con él.
Los padres que no desean colechar por el motivo que sea tienen que armarse de paciencia y buscar el modo de transmitir al pequeño la seguridad de que estarán a su lado siempre que los necesite, abrazándolos en la cuna y tocándolos hasta que se vuelvan a dormir, tomándolos en brazos cuando lo pidan. Ganandose la confianza del bebé, que aprenderá, poco a poco, que puede descansar seguro. Nunca dejarlos llorar, así lo único que aprenderán es que no acudiremos a su llamada. Puede ser que se conformen o que caigan rendidos tras llorar, pero no habremos llenado su necesidad de compañía y apego.
Algunas soluciones intermedias son adosar la cuna a la cama grande durante un tiempo o poner una cama pegada a la cuna si está en otra habitación para acostarse al lado mientras el pequeño concilia el sueño.
Cada familia puede encontrar el mejor modo de adaptarse a la situación y respetar el proceso de su hijo. El “síndrome de la cuna con pinchos“ no es ningún trastorno, sino un modo muy natural de reaccionar los bebés y bastante común. A ellos no les pasa nada malo, sólo quieren estar a nuestro lado mientras duermen."

miércoles, 3 de junio de 2009

Dar el pecho estando embarazada...

Hoy me ha explicado una madre que, acudiendo a su primera consulta con la tocóloga se llevó una desagradable sorpresa. Ella amamanta a su hijo de poco más de un año y pensaba continuar dando el pecho en el embarazo y hacer “tandem”, es decir, amamantar al bebé y al hermanito mayor cuando se produjera en nacimiento.
Pero su tocóloga le dijo que estaba poniendo en riesgo el embarazo y que las hormonas que produce la lactancia podían provocarle un aborto. No, no se puede dar el pecho embarazada sin riesgo claro para el feto, insistía la tocóloga. Es más, le exigió que rellenase un documento diciendo que continuaria con la lactancia bajo su responsabilidad. La madre, afortunadamente, estaba muy segura de su decisión y no la había tomado de forma irresponsable o sin conocimientos. Incluso presentó a la tocóloga los documentos de la Asociación Española de Pediatría que avalaban su opinión.
Lo cierto es que no hay contraindicaciones generales para dar el pecho estando embarazada, excepto si se produce una amenaza de aborto. La cantidad de oxitocina y la duración de la estimulación que se produce en una tetada no es suficiente para producir contracciones que desencaden un parto prematuro. Solamente si la madre sintiese contracciones debería consultar para dejar la lactancia, pero desde luego no hay motivo alguno para hacerlo de forma generalizada.
La AEP lo tiene claro. No hay razones médicas para recomendar el destete en caso de embarazo. Lo que si hay son casos particulares en los que la madre decide destetar por motivos diversos y poderosos.
Algunas mamás pueden sentir los pezones especialmente sensibles en el embarazo, tanto que llegan a tener que destetar sin haberlo previsto y contra los deseos del primer hijo, porque el dolor no es soportable. Esa es una razón comprensible pero que no se va a dar en todos los casos. Hay otras madres que no sienten molestias reseñables o que pueden sobrellevarlas durante el lapso de tiempo en el que se producen.
También hay niños que notan el cambio de sabor y cantidad de leche cuando las hormonas del embarazo hacen que se vaya modificando para prepararse para producir calostro. En esos casos puede ser el niño el que decida destetarse el mismo, aunque en algunos casos, cuando nace el bebé, se reenganchen en vista de la cantidad de leche tan rica disponible.
Otras madres refieren, y esto lo cuento desde la experiencia de los grupos de apoyo, que sienten una sensación emocional desagradable cuando mama el hijo durante el embarazo. Es como si, psicológicamente, desearan centrarse en el bebé que viene y el mayor las “invade”. Suelen explicar esto como un choque enorme de emociones y se sienten culpables de “rechazar” al mayor. Lo explican de una manera muy dolorosa y la verdad es que, sin haber pasado la experiencia, la empatía hacia ellas es indispensable. El apoyo de otras mujeres y sobre todo la comprensión de la pareja pueden ayudarles. Si el niño es bastante mayor puede aceptar demorar o acortar las tomas. Pero cuando esto no da resultado o si la madre decide destetar hay que respetar su deseo, ofreciéndole estrategias para no hacerlo de modo traumático.
Que el embarazo se produzca cuando el primer hijo es todavía un bebé con una fuerte necesidad de succión, atención exclusiva y leche materna, suele ser muy complicado y antes de tomar una decisión así es conveniente reflexionar sobre nuestras fuerzas para afrontar tanto trabajo y sobre lo que el bebé necesita todavía de la madre. Aunque en el caso de hijos muy seguidos la lactancia materna es solamente una de las cuestiones a tener en cuenta es importante valorarla en su medida adecuada.
La decisión de destetar en el embarazo o de hacer o no “tandem” no responde, excepto en contadas ocasiones, a razones médicas, sino a la decisión de la madre. Por tanto, si, se puede dar el pecho embarazada dijera lo que dijera esa tocóloga.
Y esto me hace preguntarme si habrá otras mujeres que se han podido fiar de las recomendaciones de médicos poco informados y abandonar la lactancia temiendo, sin razones, un aborto o un crecimiento inadecuado del bebé. La verdad es que no he encontrado ninguna recomendación de la SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) al respecto. Igual me daban un disgusto (otro más) si las encuentro.
Más información AEPEn Bebés y más Amamantar estando embarazada

miércoles, 27 de mayo de 2009

Nuevo Anuncio

Ve el video en el sitio original.
Hace unos meses os invitaba al casting de este anuncio que hoy, finalmente, me encanta poder mostraros. “Nada como mamá, nada como mamar”, está concebido como un spot de promoción de la lactancia materna que enseñe, en pocas palabras, los beneficios de amamantar a nuestros hijos.
¿Si te dijera que han sacado una nueva fórmula que aumenta las defensas de tu bebé? ¿Se la darías?
¿Si te dijera que podemos tener alimento gratis para los primeros seis meses de tu bebé? ¿Me creerías?¿Si te dijera que una empresa ha patentado un envase que mantiene la comida lista las 24 horas del día conservando todas sus propiedades? ¿Lo comprarías?Esa fórmula existe. Ese alimento existe. Esa empresa existe.La leche materna es el mejor alimento para tu bebé. Se adapta a todas sus necesidades, aumentando su sistema inmunológico. Y además, es gratis. Nada como mamá. Nada como mamar.La idea nació en la Asociación Criar con el Corazón, y, con las aportaciones de sus socias, se desarrolló el esbozo del guión. Luego ha sido realizado con apoyo de El Parto es Nuestro, Via Láctea, Amamantar Asturias y Mamilactancia. La agencia Ovídeo y los profesionales de la producción, rodaje e interpretación han colaborado de forma altruísta con un proyecto que nació de un grupo de madres anónimas y ha terminado plasmado en un spot profesional que se espera que logre la máxima difusión.“Nada como mamá, nada como mamar” es un proyecto con el que me siento enormemente orgullosa. Me hace emocionarme la ayuda desinteresada de tanta gente que lo ha hecho posible con el único objetivo de acercar a las madres los beneficios de dar el pecho. Y además, que no me puedo aguantar de decirlo, sale mi hijo.

Opiniones de médicos, pediatras y psicólogos sobre el "Método Estivill"

“El niño pequeño a cuyo llanto se responde ahora, más adelante será el niño lo bastante confiado para demostrar su independencia y su curiosidad.Pero el niño al que se deja llorar puede desarrollar cierto sentido de aislamiento y desconfianza y puede volverse introvertido, apartándose del mundo que no responde a su llanto.Y más adelante en su vida, ese niño puede seguir enfrentándose al stress tratando de desconectarse de la realidad.Algunos incluso han llegado a afirmar:-Dejelo que llore para que no se mal acostumbre, que el llanto es bueno para los pulmones.Yo les digo, si el llanto es bueno para los pulmones, ¡entonces el sangrado es bueno para las venas!”
Dr. Lee Salk(Director de Psicología pediátrica del Centro Médico del Hospital Cornell, de Nueva York)
“En el ámbito de la psicología y la psicopatología evolutiva hay evidencia mas que suficiente de que dejar llorar a un bebé, sin darle respuesta, es nocivo para su desarrollo, no solo emocional sino también cognitivo (existen muchas referencias bibliográficas concretas).
Un libro (que en alemán se titula “Gelernte Hilflosigkeit” algo así como “Desamparo aprendido”) plantea que los niños a los que se deja llorar y llorar aprenden que ellos no pueden generar una respuesta de su medio ambiente, algo así como que a nadie le interesan sus necesidades e insatisfacciones y que están solos frente al mundo;que nadie puede ayudarlos. Como se imaginarán ¡esto no puede ser bueno para el desarrollo psicológico de los niños! En un estudio sobre la interacción madre-hijo en el que participé, pudimos ver que los niños que presentaban un mayor nivel de desarrollo cognitivo y socio-emocional tenían mamás muy reactivas (es decir que reaccionaban a la mas mínima señal de los niños).Lamentablemente de la misma manera en que hay grandes profesores y doctores que se manifiestan en contra de dejar llorar a los niños en pos de alguna meta, hay grandes profesores y doctores que proclaman y publicitan medios milagrosos basados en los contrario (o sea ¡dejar llorar a los niños!).
Dra. Patricia Trautmann (Psicóloga)
Mi segunda obsesión, después de la lactancia, es la relación madre hijo, tan atacada por esas modas modernas de dejar llorar a los bebes, hacer que duerman solos y no “malcriarlos”.He encontrado un párrafo sobre el comportamiento de los gansos, en un libro de Konrad Lorenz (Estoy aquí…¿Donde estas tu?) que creo puede resultar muy útil para convencer a algunos colegasreluctantes de que los bebes no lloran para tomar el pelo a sus madres, sino porque realmentenecesitan estar junto a ellas:
“Un ansarón que ha perdido a sus padres no lo lamenta en silencio, sino que llora con todas susfuerzas. Es decir, emite el silbido del abandono. Es absolutamente incapaz de dedicarse a otra actividad. No come, ni bebe, solo vaga llorando. Si no se logra calmar pronto el llanto de losansarones, los animales podrán sufrir graves dolencias. En circunstancias naturales, esos “extraviados” tienen escasas perspectivas de supervivencia mientras no encuentren a sus padres. Solo en casos muy excepcionales consiguen relacionarse con otra familia o una pareja de padres adoptivos.Por eso, para el ansarón tiene pleno sentido el agotar hasta la ultima chispa de su energía para reunirse con los perdidos.”
¡Esto es lo que ciertos expertos llaman “llanto nocturno por malos hábitos aprendidos”!
Dr. Carlos González (Pediatra)
¿POR QUÉ NO DUERME TODA LA NOCHE?
El patrón del sueño de los bebés es diferente al de los adultos, y hay muchas razones por las que es prácticamente imposible pretender que un bebé duerma toda la noche, pues no están preparados para ello. Los bebés necesitan despertarse a menudo, entre otras cosas para comer, y sobre todo para mantenerse vivos.Si Ud., se hace esta pregunta, entonces léase el artículo:“Cuatro verdades acerca del sueño de los bebés” y hallará en el algunas respuestas muy interesantes.
El sueño es básicamente una necesidad fisiológica, y el tema del hábito, se refiere no al dormir sino a las modalidades del dormir…. “la dormida, tal como otras cosas en la vida, es parte del desarrollo del niño”. Los periodos de vigilia y sueño se van modificando a medida que el niño crece. Lo que no es muy conocido es que si bien desde el nacimiento están presentes las formas REM y no-REM del sueño, el ritmo y la frecuencia se van modificando a lo largo del desarrollo. Es posible que en los primeros meses el sueño REM (también conocido como “Active sleep”) sea de mas importancia que en los periodos posteriores, y por eso los bebes presenten en los primeros meses de vida aproximadamente durante el 50% del tiempo que duermen, sueño de tipo REM. Este porcentaje va disminuyendo: aprox. 33% a los 3 años hasta llegar al 25% en la adolescencia (porcentaje que se conserva en la adultez).
Antes de llegar a la conclusión de que nuestro hijo no duerme porque debe existir algún transtorno serío o porque no le hemos enseñado los hábitos correctos, deberíamos conocer algunas cosas:
Si bien es cierto que existen trastornos graves en el sueño infantil como pueden ser las apneas o alteraciones patológicas graves tanto en la calidad como en la cantidad de sueño(que se relacionan muy frecuentemente con psicosis más tardías) , también es cierto que a veces las expectativas de los padres o la sociedad son el único problema.
Si un niño no consigue conciliar el sueño durante la noche, debería tratar de averiguarse el porqué, antes de decidir que se hará para conseguir que se duerma, y pensar que simplemente se trata de una conducta anómala, o de malos hábitos. Veamos algunas posibles causas:
Estamos tratando de seguir “a pie juntillas” lo del consejo médico de “descanso nocturno de seis horas” causa de algunos transtornos en la lactancia y del abandono prematuro de la misma.Tal vez el niño esté durmiendo demasiado durante el día y tenga el sueño “cambiado”.Tal vez eche de menos a sus padres que estén trabajando y la noche sea el único momento para disfrutar de ellos, y lo único que está haciendo es manifestar sus necesidades emocionales como puede.Tal vez, no se encuentre bien (ya que en la noche suelen aumentar los síntomas de algunas enfermedades y se suelen dar los cólicos del lactante ).Puede que tenga hambre ,sed o frío, o necesite que su pañal o su ropa sean cambiados.Puede haberse asustado en la oscuridadTal vez solo necesite un poco de amor y seguridad.Pero cualquiera que sea la razón, cerrarle la puerta o dejarle llorando no la resolverá, sólamente la ocultará, pues es probable que el niño termine durmiendo agotado de llorar, y no porque se haya resuelto su problema.¿No sería más importante tratar de dar solución a la raíz del problema,( si en realidad lo hay) y no a la manifestación del mismo simplemente?.Pongo de ejemplo el caso más cercano que conozco:
“Mis padres, tratando de crear buenos hábitos en mi, y a partir de los 5 o 6 años, cuando creyeron que ya era mayorcita, me obligaron a dormir con la luz apagada, y cerraban mi puerta para tener intimidad.Yo dejé de llorar y protestar a los dos o tres días , pero tardaba mucho tiempo en dormirme y me envolvía angustiada y asustada debajo de las mantas esperando el terrible momento en que los fantasmas y demás monstruos vendrían a atacarme. Y yo ahora les entiendo, y nunca he dejado de amarles, pero todavía le tengo terror a la oscuridad, y lejos de habituarme a dormir a oscuras, sigo necesitando una tenue luz al menos, para sentirme tranquila a pesar de ser una adulta, y de saber que no hay nada que temer.”
Asegurese que su hijo tiene algún problema antes de tomar remedio a algo inexistente. Ello podría ser tan perjudicial como el tomar medicamentos sin necesidad.
¿QUÉ ES Y QUÉ NO ES NORMAL?
ES NORMAL QUE SU BEBÉ NO DUERMA TODA LA NOCHE DE UN TIRÓN
ES NORMAL QUE NO AGUANTE “LAS FAMOSAS SEIS HORAS”
ES NORMAL QUE QUIERA ESTAR A SU LADO, AÚN EN SU MISMA CAMA
ES NORMAL QUE LE GUSTE QUE LE DUERMA EN SUS BRAZOS
ES NORMAL QUE LE GUSTE QUE LE CANTEN, LO MEZAN Y LO MIMEN
ES NORMAL QUE SU BEBÉ QUIERA COMER DE NOCHE-LO NECESITA
EN NORMAL QUE LLORE CUANDO LE NECESITA O SE ENCUENTRA MAL
ES NORMAL QUE QUIERA COMER DE NUEVO ANTES DE “LAS TRES HORAS” O INCLUSO ANTES DE DOS
ES NORMAL QUE LE GUSTE DORMIRSE CON EL SENO DE MAMÁ EN LA BOCA, AUNQUE YA HAYA COMIDO ( Especialmente si no usa chupete).No tema que se empache, la leche materna no le hará daño.
NO ES NORMAL QUE NO CONSIGA CALMARLO CON NADA DURANTE MUCHO TIEMPO
NO ES NORMAL QUE NO DUERMA NADA O REALMENTE POCO EN 24 HORAS (Especialmente en los primeros meses)
¿QUÉ PUEDO HACER?¿EXISTE ALGÚN MÉTODO INFALIBLE?
Si realmente cree que existe algún problema con su hijo, lo único que puede hacer es consultar con un médico para que le hagan las pruebas oportunas y confirmar si es así o no.Si fuese así, siga las indicaciones médicas. Pero si su hijo se encuentra, como la mitad de los niños del mundo, solo entre los que sin saberlo ellos “no cumplen con las normas sociales” o “no superan las expectativas”, entonces SEA REALISTA, SEA PACIENTE. Esa etapa no durará demasiado, y cuando miré atrás se habrá alegrado de no haber usado métodos infalibles.
¿Pero existen métodos infalibles? Hay quien dice que si, pero la realidad es otra. Ningún método es infalible 100%, a menos que estemos hablando de “Inductores del sueño” o del mismísimo “cloroformo”.
Los que hablan de métodos infalibles, hablan en realidad de tecnicas conductuales para modificar conductas anómalas.Y aún cuando efectivamente algunos de ellos funcionen en un alto porcentaje de casos, es mi opinión que todos los padres deberían estar informados de las repercusiones de los mismos que en sus hijos pudieran tener a corto o largo plazo.
En pocas cosas se ponen de acuerdo aún los expertos; hoy nos dicen una cosa y mañana otra. Y mientras tanto ¿quienes sufren las consecuencias de sus errores?, pues aquellos que ciegamente siguen sus consejos.
ESCUCHA LA VOZ DE TU CORAZÓNFÍATE DE TU INSTINTO MATERNAL O PATERNO
¿TE DICEN ELLOS QUE DEJES LLORAR A TU HIJO?
EL AMOR ES EL MEJOR MÉTODO QUE PUEDO ACONSEJARTEY EL AMOR SÍ QUE ES INFALIBLE
Pero si quieres más ratificación de lo que digo, aquí te van algunas opiniones expertas acerca de dichos métodos. En estas opiniones se hace referencia también a un libro titulado “Duermete niño” que aconseja estas prácticas disciplinarias:
“Hay que ser muy prudente en este tema porque es cierto que hay transtornos muy graves en el sueño infantil y que hemos de intentar solucionar en bien del niño. Pero no creo que hablemos de esto sino más bien de niños que les gusta más dormir acompañados que solos; niños que se despiertan por la noche más de lo que los padres desearían etc.. es decir niños sin ningún transtorno grave. En este caso si que es verdad que casi la mitad de la población infantil sufre estos problemas, pero también es cierto que la mayoría de embarazadas en el ultimo trimestre se despiertan mas veces durante la noche para ir a mear y eso no es ni grave ni perjudicial.lo mejor es buscar un MÉTODO PARA PADRES y no para los niños. Hay cosas que funcionan como explicar las ventajas del co-lecho para estos problemas, que aprendan a aceptar a sus hijos o simplemente que analicen si és de verdad un problema o solo algo que les molesta a ellos.Hay muchos más pero estos son los más usados.Pero en ningún caso hay que dejar llorar al bebé. Parte de los problemas que pueden derivar de esos métodos es lo que en castellano denominamos “indefensión aprendida” y en Inglés “Learned Helplessness”.No hay ningún método efectivo al 100% para dormir a los niños. Hasta el mismo Dr. Estivill reconoce que hay transtornos serios (terrores nocturnos, pesadillas, sonambulismos etc…) para los cuales su método no funciona.En el caso de los problemas “menores” (despertarse durante la noche, querer estar con los padres etc…) el método no funciona siempre.Debido a mi profesión conozco gente que han tenido recidivas al cabo de un tiempo de que el método les había funcionado y otros a los que nunca funcionó.Yo no se como duerme el Dr. Estivill. Me imagino, que como la mayoría, se acostará mas pronto o tarde según el trabajo que tenga, según el programa de la televisión que esté mirando, según el sueño le apremie o depende de si hay cena con amigos en donde las sobremesas se alargan hasta la madrugada. Después, ya en la cama, leerá un ratito hasta que, cansado, dé media vuelta y quede dormido abrazado a su mujer que le da un beso de buenas noches. De madrugada se despierta (hoy estaba salada la comida y tiene sed), pero no és la única vez (!Maldita próstata!). Lo peor son aquellas noches en que se desvela y pasea un rato por la casa para no despertar a su esposa. Pero ahora,si esto le sucede, ya no pasea, puesto que medita sobre un “método” para dormir niños. Veamos: Acostarlos a la misma hora. Nada de cuentos, lecturas, canciones…Ni de besos, abrazos (!Sobre todo no compartir nunca la cama!). Si se despiertan de madrugada hay que dejarles llorar porque pueden pasar doce horas sin beber, solos…es decir, !han de aprender a dormir como los mayores!.
Dra. Rosa Jove (Psicóloga)
“¿Justifica el fin los medios?.?¿Merece la pena arriesgarse?Yo creo que no. Tengo entendido que ya ha muerto un niño en Estados Unidos por dicho método y que los padres han interpuesto una demanda judicial por dicha muerte.Lo dejaron llorar el tiempo estipulado, y después al no oirle más creyeron que estaba dormido. A la mañana siguiente lo encontraron muerto.
Hemos de tener presente que estamos hablando de niños muy pequeños que no pueden expresar lo que les pasa más que con su llanto. Un llanto que puede manifestar muchas cosas .
El Doctor Newton PHD - Profesor de la división de psiquiatría de la Universidad de Medicina en Chicago, Illinois, y el doctor Hebert Ratner, MD, editor de “Child and family Quarterly” dicen así: “El bebé necesita el calor del cuerpo de otras personas.” “Este contacto no tiene que ser limitado al día nada más.” “Las necesidades que se satisfacen al debido tiempo cuando el niño las necesita hacen que el niño sea más seguro, independientemente y emocionalmente estable en su futuro.”
J. Margarita Otero Solloso (Puericultora y madre)
“No quiero dejar de elevar un grito de protesta y alerta. Este hombre ¿ha hecho seguimientos con estos niños para ver los efectos que tiene en su psiquis este método revolucionario?, porque yo si lo he visto y a menudo en mi consultorio por familias que vienen a consultar por estos chiquitos. ¿O es que la efectividad la mide solo a corto plazo, y no le interesa lo que sucede después en el resto de la vida de relación del futuro del bebé?
Dra. Mónica Tesone (Psicóloga y Enlace Profesional de La Liga Internacional de la Leche en la Argentina)
“Este método propuesto para dormir niños es una técnica conductual, para modificar conductas anómalas. No dudo de que funcione, pero cualquier terapia tiene un coste. En este método creo que el coste es el de ignorar las necesidades emocionales de los niños, concretamente el doctor Estivill dice que ignoremos lo que diga el niño, y hagamos como que no le entendemos, hemos de considerarlo como un recién nacido que no habla. El vómito lo considera como un gesto intento de manipulación en lugar de como una señal de angustia (yo lo se porque de pequeña todas mis angustias se me centraban en el abdomen). Otras técnicas de modificación de conducta, como por ejemplo la alarma en la cama, para tratar la enuresis nocturna no deben utilizarse antes de cierta edad, ya que se considera que el dejar de orinarse forma parte de la maduración del niño.¿Por qué no consideramos el llegar a dormir toda la noche también como un proceso de maduración ?. El aplicar la modificación de conducta a una conducta normal creo que tiene una baja relación riesgo beneficio para el niño, y los padres podrían buscar métodos que satisfagan a todas las partes.Yo estoy segura de que muchos padres cuyos hijos no duermen meterían gustosamente a sus hijos en su cama, si tuvieran apoyo y nadie les atemorizase por hacerlo. En cualquier caso creo que algunos padres que jamas meterían a sus hijos en su cama, y que no tienen el estilo de paternidad de satisfacer las necesidades emocionales de sus hijos tanto como las físicas, harán bien en utilizar este método, que por duro que pueda parecernos para el niño, siempre lo será menos que el resentimiento inconsciente o incluso el flagrante maltrato de unos padres agotados o con escaso control de si mismos. Por cierto, no os creáis que lo que diga un “experto” en la materia tiene que ser cierto o tener necesariamente un fundamento científico. Hay muchos psicólogos que ignoran la teoría del apego y de la confianza básica. Conozco a varios que de defender el control conductual desde el nacimiento, han pasado ha ser más flexibles al tener sus propios hijos. ¡Como decía mi tía en los cursos de puericultura de la postguerra: menos teorías y mas practicas!
Dra. Pilar Serrano (Médica especialista en Endocrinología y Nutrición)
“He recordado el titulo de un libro muy interesante, que aun que es para niños mayores de los que se esta tratando aquí, ilustra muy claramente una filosofía profunda de comunicación con los hijos, justo lo contrario de “ser sordos a sus expresiones (llanto)” que propugna este señor.El titulo es “Cómo hablar para que los niños escuchen y cómo escuchar para que los niños hablen” .Autores: Adele Faber y Elaine Mazlish //Editorial:Edivision (México), en España Editorial Medici.También hay otro que se llama ” El niño Feliz” de Dorothy Corkill, editorial Gedisa que también es muy aconsejable, para padres y pediatras a los que le gusten los niños de verdad y estén interesados en su crecimiento como personas; el mejor de los consejeros es el AMOR, y ya pueden decir “misa” los neurofisiólogos, psicólogos y compañía…partidarios del dichoso método Y hay otro más en la misma linea del primero:“Con el cariño no basta” de Nancy Samalin, editorial Medici, también de la editorial Medici.También quizás a alguien le pueda interesar, siguiendo con la linea de comunicación, respeto y consideración a ese ser pequeñito que ya es un hombre/mujer en potencia, toda la linea de pedagogía Waldorf. En Alemania esta muy extendida, en España hay alguna cosa y en Sudamérica no tengo ni idea. Quien le interese puede buscar material o grupos de su país. Creo que es interesante conocer su manera de funcionar, aunque luego no se aplique al 100%.Por cierto que teno un amigo que quiere escribir un libro que titulará “Despierta mama” precisamente planteando lo contrario del dichoso libro “Duermete niño”.
Josep Verges (Plataforma Pro Derechos del Nacimiento)
“Creo que nuestra sociedad en lugar de bebés lo que quiere es un pequeño trofeo que no tenga necesidades y que solo sirve para ponerle lacitos y vestirlo bonito…como alguien dijo…un robot.¿Porque buscamos siempre ponerle reglas estrictas a todo??? Lo hemos hecho con el parto (si no pares en tantas horas…cesárea)…con el amamantamiento (10 minutos por lado cada 3 horas)…y con el tema de ahora…el sueño (el bebe debe dormir toda la noche ya para los 3 meses…si no, lo engríes!!!).El bebe tiene muchas necesidades y pocas maneras de comunicarlo…la mas común es el llanto… imaginense ignorarlo. Nuestra sociedad está llena de niños ignorados (cuantas veces no escucho “los niños hablan cuando las gallinas mean”…perdonen la vulgaridad..pero es un dicho común aca)…ahora todos los niños sufren del famoso déficit de atención e hiper actividad…no será que los niños nos están comunicando algo???…no sera este déficit de atención producto de nuestro propio déficit de atención hacia ellos??? A que le achacan los psicólogos este déficit??? Pues yo si lo he leído, y se lo achacan a la falta de atención de los padres durante la niñez…BINGO!!!Creo que nuestra sociedad debería dejarse de tantas reglas y ponerse a ser mas humanos…Y cuando el niño llora.. Por favor, atiendanlo!!!
Carmen Cabrer (Lider de La Liga de la Leche y Consejera de Lactancia certificada IBCLC)
“Este sistema no está hecho para ayudar a los niños, sino a los padres!.¿Es que es bueno obligarles a comer?¿Es bueno obligarles a andar? ¿Es bueno obligarles a hacer pis en el orinal (”bacinica” que dicen por ahí)?.Entonces ¿por qué iba a ser bueno obligarles a dormir solos?. Lo que debemos hacer es cambiar nuestras expectativas, y no tratar de cambiarles a ellos, y realmente es falso que esos niños que duermen con sus padres sean “dependientes en un futuro”,sino todo lo contrario…Yo tengo también dos hijos ( 6 y 2 años) que también duermen conmigo ( la de 6 sólo a veces) , y si en algo se caracterizan es en lo independientes que son, incluso el de 2 años ya se le va notando, son sociables, alegres,confiados…..”Si siembras truenos…recoges tempestades”Además este sistema no esta pensado para ayudar a ningún niño, pero menos si son lactantes, pues hasta los 6 meses al menos los bebés toman un 30% de su alimento en las tomas nocturnas ( si siguen estos métodos…podrían llegar a perder peso además de perder la confianza en su madre)..¿Es que acaso podemos estirar el tallo de una flor para que crezca antes?Además,no es el primer caso del bebé (de 8 ó 9 meses) que mamaba perfectamente y sin ningún problema, hasta que su madre decidió cumplir el dichoso método,hasta que el bebé dejó de mamar repentinamente también por el día,suponemos que el bebé pensaría:”mi mamá ya no quiere darme de mamar por la noche…..¿por qué va a querer hacerlo por el día?,y nunca más le volvió a pedir tetita.
Mª Jesús Trigo (Madre y Lider de la Liga de La Leche en España)
“El hecho de que algunos expertos hayan apoyado estos métodos no significa nada. A veces los expertos en psicología infantil, cuando está la situación polarizada a una determinada preocupación, como es el sueño o el dormir, también pueden estar equivocados.Y el hecho de que el método sea efectivo en un alto porcentaje de los casos, no creo que quiera decir que es correcto ¿Cual es el parámetro para medir la efectividad en psicología infantil ?. También es efectivo al 100% de los casos un inductor del sueño en los niños y no por ello es lo mas aconsejable ni recomendable.
Dra. Pepa Aguayo Maldonado (Pediatra)
RECOMENDACIONES DE LA LIGA DE LA LECHE
Si su niño llora de noche, ATIENDALO!
La teoría moderna ha comprobado que el mimar y atender al niño cuando llora es muy beneficioso para su desarrollo y salud mental y emocional, así mismo, es sumamente beneficioso el lactarlo con la leche del pecho, pues salvaguarda su salud y obtiene el beneficio adicional del contacto directocon la madre.
El niño pequeño no sabe aún hablar para expresar lo que siente; su único modo de expresarse es la sonrisa o el llanto.Cuando el niño llore, atiéndalo y vea qué necesita, NO SE HAGA LA SORDA.
Cuando el niño llora generalmente es por hambre, su estómago es muy pequeño y se vacía muy rápidamente. El estar con hambre le impide dormir apaciblemente. Lacte a su niño con frecuencia y será beneficioso para ambos. No haga caso de los estrictos horarios, ni del descanso de seis horas en la noche. Se ha comprobado que los niños amamantados reciben el 30% del alimento que necesitan durante la noche. Además alimentarle por la noche incrementa la producción de leche de la madre,
Si el niño está mojado, incómodo o asustado; Mímelo y si aún no vuelve a dormirse, traígalo con usted a la cama. El contacto directo a su amparo le permitirá dormir felizmente de nuevo.
Se ha comprobado que la disciplina estricta antes de tiempo es perjudicial al niño, en lugar de beneficiarle.
El niño primero requiere de calor, cariño, mimo y ternura de su madre antes de ajustarse a disciplina.
Las teorías antiguas de no mimar al niño en su etapa de bebé son totalmente adversas a su sano desarrollo.
Estas teorías negativas que aún algunos, por ignorancia, siguen usando, de cómo tratar al bebé cuando se despierta en la noche y dejarlo llorar sin consideración alguna, datan de 1920, su autor Dr. Emmtt Hott.
Uno no se explica cómo estas teorías son dadas hoy en día por doctores, suegras y personas que se suponen estén bien preparadas, como si estas fueran lo “último”.
La Academia Americana de Pediatría y la Sociedad Canadiense de Pediatría en sus últimos estudios informan así: contacto temprano y directo entre la madre y su bebé es muy importante para el desarrollo de la relación entre la pareja y el comportamiento futuro de la madre hacia el niño.
Yanet Olivares de Saiz (Lider de La Liga de La Leche)

domingo, 24 de mayo de 2009

"Colecho" por Carlos González

Una mamá le pregunta al pediatra Carlos González, preocupadísima, qué hacer con su hija que "no puede dormir solita"
-...Finalmente, la situación ha degenerado y prácticamente dormimos juntos los tres durante toda la noche (ella, mi marido y yo).»

- Hola. Eso no es degenerar, eso es normalizarse. Los niños pequeños necesitan dormir con su madre. Eso es lo normal. Hacia los tres o cuatro años suelen aceptar el dormir solos si se les pide educadamente (aunque, por supuesto, ellos preferirían seguir durmiendo con su madres hasta los 10 o 12).Es muy importante que aprendan desde pequeñitos a dormir acompañados, porque así es como solemos dormir los adultos. Imagínate que no aprende a dormir con otras personas, y que cuando sea mayor no se quiere acostar con su marido. ¡Sería terrible! ¡No la conseguirías casar! ¡Tendríais que aguantarla en casa toda la vida! (o meterla monja...)De todos modos, si encuentras que tres en la cama es demasiado incómodo, habrá que sacar a alguien. Se puede usar un criterio de antigüedad (que se vaya quien más tiempo lleve durmiendo en tu cama), un criterio de maduración (que se vaya el más maduro), un criterio de espacio (que se vaya el que haga más bulto), un criterio de contaminación sonora (que se vaya el que ronque más fuerte), o un criterio operativo (que se vaya el que menos llore al sacarle de la cama). Me temo que todos los criterios apuntan hacia tu marido... :-)

Lo de los tres o cuatro años lo baso en experiencia personal, y en haber hablado con otras madres (huy, qué he dicho, si yo no soy una madre... creo que se me está pegando algo) que han practicado el colecho. Me temo que falta por hacer un estudio descriptivo-observacional sobre la duración habitual del colecho en las familias que lo practican.También precisamente por experiencia, en que hay niños que, habiendo dormido solos, es hacia los tres años cuando quieren dormir con su madre. Mi idea personal (sólo una interpretación, probablemente sesgada y basada en datos incompletos) es la siguiente:
1.- Lo biológicamente normal en nuestra especie, lo que ocurría antes de que las distintas culturas impusieran distintas normas, probablemente era que los niños dormían con su madre hasta los 10 o 12 años, y puede que más. Me baso en que los chimpancés duermen con su madre hasta los 5 (y tienen la pubertad a los 7), y en que no logro imaginarme a un niño de menos de 10 años durmiendo sólo y desnudo en el suelo, bajo las estrellas, y sobreviviendo.
2.- Vestidos, en una cuna, en una habitación, bajo un techo, evidentemente los niños sí que pueden dormir solos y sobrevivir. El problema es que ellos no lo saben.
3.- Hacia los 3 o 4 años, los niños empiezan a comprender que, en efecto, no corren ningún peligro durmiendo solos. Si los padres quieren que duerman solos, y se lo dicen con gracia, pueden convencerlos. Digo por experiencia que preferirían dormir acompañados hasta los 10 o 12, porque más o menos hasta esa edad quieren que les hagas mimitos, que les vayas a arropar, o intentan venir a tu cama ocasionalmente, o aparecen de visita el domingo por la mañana... Los de 15, en cambio, creo que no permitirían tales cosas ni pidiéndoselas por favor.Creo que muchos niños que han dormido con su madre desde el principio, hacia los 3 o 4 se sienten lo bastante seguros para dormir solos sin quejarse mucho.
4.- Este es el punto más polémico, pero también lo creo: pienso que aquellos niños que desde el nacimiento han dormido solos se sienten más inseguros, y que su evolución es precisamente la contraria. Un niño de un año que jamás ha dormido con su madre es incapaz siquiera de imaginar que eso es posible. Nota que le falta algo, pero no sabe el qué. Por eso los libros clásicos de pediatría y puericultura (como el Spock o el mismísimo Nelson) insisten en que «ni una sola noche los admitas en tu cama, porque se acostumbrarán y querrán volver cada noche». ¡Es como descubrir un nuevo mundo de posibilidades! Pero, si no lo ha descubierto antes, hacia los 3 o 4 años probablemente llega a imaginarlo, o a enterarse de alguna manera, y al mismo tiempo tiene más capacidad física para hablar, desplazarse y en definitiva imponer su voluntad. Así que es entonces cuando por fin consigue ir a dormir con sus padres, y luego tardará más en llegar a dormir solo, precisamente porque, al haberle faltado el colecho al principio, se sentirá más inseguro.Desde luego, no es que yo recomiende sacar al niño de la cama a los 3 o 4 años. Como tampoco recomiendo meterlo. Cada familia hará lo que crean conveniente. Lo que quiero es explicar, a aquellas familias que ya lo han metido en su cama (o están pensando hacerlo) que no están haciendo nada malo, que tienen perfecto derecho a seguir así. A quienes preferirían sacar al niño lo antes posible, puedo explicarles que, probablemente, hacia los 3 o 4 años lo conseguirán. Si alguien no ve motivo para sacarlo, y prefiere esperar a que el niño se vaya de puro aburrimiento, también me parece perfecto. Estoy seguro de que todos los niños se irían, tarde o temprano (de esto sí que tengo bibiografía, porque está escrito: «por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne». Eso lo dijo uno que sabía más que Freud, así que no creo que lo discuta nadie :-)Lo de sacar a alguien de la cama, evidentemente era en broma. Nosotros hemos estado la mar de bien tres en la cama, y nadie se tuvo que ir. Lo que pretendo señalar con mi broma es que nuestra sociedad ve perfectamente normal que un adulto de 30 años necesite compañía para dormir, pero no admite que un niño necesite lo mismo. Tanto que los que hablamos de que se vaya el padre lo decimos en broma... pero algunos dicen que se vaya el niño, ¡y lo dicen en serio! Mi mujer me dejó entrar en su cama hace casi 22 años, y todavía no me ha sacado, por lo que le estoy muy agradecido.Por cierto, creo que las necesidades del bebé, la mamá y el papá no son necesariamente incompatibles. Me consta que muchos padres disfrutamos enormemente de esos años en que tenemos niños en la cama. Es algo que más adelante se echa de menos.

"Crianza de contacto continuo"

Entrevista a Jean Liedloff. Antropóloga. Autora del concepto de Continuum.
La mayoría de las criaturas nacidas en Occidente viajan en cochecito, duermen en su cuna, lloran sin obtener el consuelo que reclaman... Padres e hijos nos separamos muy pronto, erróneamente convencidos de que estamos favoreciendo la independencia de los niños y nuestro bienestar.La antropóloga Jean Liedloff convivió, durante los años setenta, con una comunidad de Venezuela (la tribu de los Yequana) y pudo observar una crianza de contacto continuo. Su famoso libro El concepto del continuum revela la importancia de lo que designa como fase en brazos y nos recuerda que actuar contra las expectativas naturales de la especie humana nos lleva a perder nuestro bienestar... y pasa factura.Estamos tan alejados de nuestro instinto que convertimos en súper éxitos de ventas los libros que ofrecen métodos para enseñar a dormir a nuestros hijos, para poner límites, para aprender a comer... ¿Por un lado el conductismo y por el otro el continuum?
Jean Liedloff: En América, el doctor Ferber enseña a las parejas el sistema conductista para dormir a los niños. Les explica que después de cinco minutos de atender al niño, deben salir de la habitación. En la segunda ocasión deben separarse de él diez minutos, en la tercera, veinte minutos... Al cabo de unas noches, el niño aprendió él mismo a consolarse. Usar esta palabra, consolarse, es reconocer la miseria de este sistema, que cultiva la desesperación del niño: ya no espera que nadie se interese por él. Lo más trágico es que él no está enfadado con sus padres, porque cree que son como dioses, son todo lo que un hijo desea y necesita. Así pues, el niño siente que no es bueno, cree que no es como debería ser, que no es suficientemente amable o interesante. Este sentimiento perdura a lo largo de toda la vida en el interior de la persona.El problema es que este método aparentemente funciona. Unos días después, si los padres han sido capaces de sufrir los lloros, el niño se duerme sin reclamar presencia constante. ¿Como se pueden prever las consecuencias?Claro que funciona, ¡porque el niño ya no llora!, pero cultiva la desesperanza. No hace falta esperar al futuro para hallar las consecuencias, las podemos observar en el presente. Si el niño ve que su lloro no funciona, que no le sirve de nada, pierde la esperanza. ¿Eso es lo que queremos para nuestros hijos? Si sufre, ¿no nos importa?Nuestra sociedad tiende a creer que un niño que no llora es un niño bueno, que un niño que no reclama atención constante es un niño que se porta bien.Es un niño con el corazón roto. Probablemente es un niño que odia la sociedad. Un niño debería sentirse bienvenido y valorado. Entre nosotros, no hay casi nadie que se sienta así.Todos los padres deseamos lo mejor para nuestros hijos. Hacemos lo que hacemos pensando que es lo correcto. Así que, ¿por qué esta incompetencia a la hora de criar?Desde bien pequeños nos cuentan que no debemos obedecer nuestros impulsos primarios: debemos hacer caso al doctor, al profesor, a la madre, etc. Siempre tenemos la referencia del adulto, y aprendemos a desconfiar de nuestros sentimientos si estos no coinciden con lo que este adulto nos marca. De mayores, aparcamos nuestro conocimiento instintivo, la voz interior que nos quiere alertar, y nos ponemos en manos de expertos que dicen saber cómo debemos cuidar a un bebé. Todo el mundo sabe, sin necesidad de un diccionario, que cuando un niño llora no es feliz, que está pidiendo algo. El primer experto es el bebé, que sabe lo que pide; el segundo experto se halla en el interior de cada madre y cada padre. De pequeños nos dicen que no debemos obedecer nuestros impulsos primarios: debemos obedecer al adulto. Así aprendemos a desconfiar de nuestros instintos y sentimientos.Si no hemos criado a un niño continuum, ¿qué podemos hacer para resolverlo?Un niño de cuatro años lo puedes poner a dormir contigo, si él lo desea, hasta que se vaya por propia voluntad. Si tienes un hijo mayor, puedes hablar con él. Lo que hace falta es exponer los sentimientos. Si tú misma no te sentiste suficientemente acogida, también. Yo nunca me sentí bienvenida, y hacía todo lo posible para que mi madre se sintiera orgullosa de mí. Descubrí que haciendo bromas, ella reía. Y yo hacía bromas. Pero me di cuenta de que ella no se reía porqué estuviese orgullosa de su niña sino porqué el juego era divertido. Reconocerlo y explicarlo también ayuda.Volviendo a los hijos, es un hecho biológico que al dormir con otra persona, con un animal de tu misma especie, se crea empatía.Cuando tienes dos hijos, ponerlos a dormir juntos es una buena idea. Serán más amigos.Es por eso que afirma que los hermanos no han de sentir celos.Los celos no tienen razón de ser. No es ninguna norma de la naturaleza que los mayores tengan que sentir celos de los pequeños. Si el primer hijo dejó voluntariamente los brazos de la madre, si "aparca" el continuum al empezar a gatear, porque que confía en que puede alejarse pero también puede regresar cuando quiera, no siente que le estén quitando nada. Y si no tuvo eso cincuenta años atrás, cuando era el momento, seguramente aún lo está buscando. Lo buscará en la empresa dónde trabaja, en su pareja, en cualquier lugar o sustancia.
Vivimos en una sociedad adicta a las drogas, al alcohol, al trabajo, al sexo, a la tecnología... ¿por falta de continuum?Se puede afirmar casi con total seguridad que todas las adicciones tienen su inicio en la infancia. Con las adicciones pretendemos conseguir un estado de bienestar, un estado de conciencia más confortable. Nos sentimos incómodos y buscamos la evasión. El adicto busca la misma sensación que tiene un niño cuando está en brazos: confort y seguridad, sin la responsabilidad de pensar y decidir.
El contacto madre-bebé parece la solución para la paz mundial. ¿Los niños Yequana no se pelean?Parece imposible, ¿verdad? Nunca los vi pelear ni discutir gritando, ni niño con niño ni adulto con niño. Los indios adultos tampoco se pelean. A veces se emborrachan y lo que ocurre es que ríen mucho; en su sociedad tiene mucho valor quien más ríe. No llevan la furia dentro de si, y quizá por eso no tienen tensiones musculares, ni otros de nuestros males sociales. La delincuencia y la criminalidad son problemas propios de nuestra sociedad. Las personas que cometen actos violentos contra otras personas son generalmente las que se sintieron poco bienvenidas, poco acogidas, son hombres y mujeres que creen que no son buenos, posiblemente porqué, al principio, no se sintieron suficientemente acogidos por sus padres.
Es fácil imaginar que una persona que se siente mala actúe como mala contra la sociedad.
Un poco de sal, un poco de pimienta... ¿cuál sería para Jean Liedloff la fórmula mágica para mejorar la salud de la sociedad?
Tratar a los niños y las niñas de manera que se sientan bienvenidos y valorados. Que noten que pertenecen al right staff, a la clase adecuada. El ideal sería poder sentir eso: "Soy quien debo ser, estoy en el lugar correcto, soy respetable y respetado. Cuando alguien me conoce confío en que voy a gustarle y que seré valorado, que no me rechazarán".Y en cambio nos pasamos la vida actuando de tal manera que nos valoren...
Como si hubiésemos nacido en pecado... Esa es la idea cristiana: nacemos con el pecado original.Una queja clásica de los padres es que los hijos reclaman continuamente su atención, aunque sea en negativo. En lenguaje popular decimos que los niños tienen mucho cuento, como si siempre quisieran tomarnos el pelo.Es lo que entendemos por relaciones adversariales, muy habituales en nuestra sociedad. ¿Pero cómo es posible que los niños puedan ser nuestros adversarios? ¡Los padres lo son todo para los hijos! y ellos sólo necesitan llamar la atención cuando sus experiencias no son correctas.
Usted también defiende que los niños quieren que los padres les marquemos límites.Necesitan saber las costumbres de su gente. Eso no significa que limitemos o rechacemos, sino que informemos sobre como hacemos las cosas en cada casa. En una ocasión fui a comer en un restaurante con una familia amiga y el niño pidió al camarero que le llevara alguna cosa. Yo me acerqué a su oreja y le aconsejé, bajito: -Di por favor. Eso no se interpreta como un juicio contra el niño sino como una información, y no pone al niño en ridículo sino que le permite sentirse a tu lado, en el mismo equipo.
Otra de sus recomendaciones es atender a los bebés sin que sean el centro de atención...No deben ser el centro de atención. ¡Y no es lo que ellos quieren! Si tú eres la madre, no puedes estar pidiendo continuamente al bebé qué quiere hacer o qué quiere que haga mamá. Eso equivale a no comprender para nada el concepto del continuum. Más bien es Yo hago lo que hago y tu eres como un pasajero, que mira y aprende lo que hacen los adultos de esta cultura, de esta raza. El pequeño tiene un sentido natural de la jerarquía, entiende que los niños mayores saben más que él y los sigue para aprender qué hacer. Al principio participa de la vida de los adultos de forma pasiva, pero no como protagonista central y único. Durante miles de años, la persona que atendía el bebé lo hacía a la vez que otras cosas, normalmente trabajando en el campo con el niño encima, pero sin estar permanentemente pendiente de él.
Las bases del Continuum
El concepto del Continuum explica que, para conseguir un desarrollo físico, mental y emocional óptimo, los seres humanos –en especial las criaturas- necesitan vivir el tipo de experiencias a las que nuestra especie se adaptó durante el largo proceso de nuestra evolución. Para un niño, estas experiencias incluyen:* Contacto físico constante con la madre (u otro familiar o persona que le cuide) desde el nacimiento.* Dormir en la cama de los padres, en contacto físico constante, hasta que se vaya por decisión propia (a menudo alrededor de los dos años).* Lactancia materna a demanda.* Permanecer constantemente en brazos o en contacto con el cuerpo de otra persona (normalmente la madre), situación que le permite observar el entorno mientras la persona que lo carga hace su trabajo, hasta que el niño empiece a moverse y gatear por su propio impulso (normalmente entre los seis y los ocho meses).* Las personas que lo cuidan deben responder inmediatamente a sus señales, sin juzgar ni invalidar el lloro o la demanda del niño, pero sin convertirlo en el centro de atención constante.* Hacer que el bebé sienta que cumple las expectativas de los adultos y que es bienvenido y digno.El libro original "The continuum concept" se publicó en 1975. La edición en castellano es El concepto del Continuum, Ed. Obstare, reedición de 2007.
Sílvia Marty (entrevistadora) es periodista especializada en salud familiar

"La edad natural del destete"


La antropóloga Kate Dettwyler, de la que ya hemos hablado anteriormente, cifra la edad natural del destete de los humanos entre los 2 años y medio y los 7 años. Su tesis la sostiene el Comité de Lactancia Materna de la Sociedad Española de Pediatría en su Manual de Lactancia para Profesionales.La Dra. Dettwyler llega a esta conclusión después de analizar varias variables antropológicas y etológicas, basándose en numerosos estudios de estas especialidades sobre los animales y especialmente sobre el comportamiento de los primates.Los primates, nuestros cercanos parientes, destetan a sus crías cuando empiezan a aparecer los primeros molares definitivos, lo que en el humano sucede hacia los 5 años y medio y los 6 años. Además, estas especies, con las que estamos muy cercanamente emparentados, suelen destetar aproximadamente cuando la cría ha llegado a la mitad del inicio de la edad de su madurez reproductiva, lo que en los humanos volvería a dar una cifra de los 6 o 7 años.Referente al peso alcanzado por la cría, muchos animales realizan el destete cuando se alcanza el triple del peso al nacer, lo que en este caso nos daría una edad de 1 año. Sin embargo, los animales de mayor peso lo hacen cuando se cuadriplica el peso del nacimiento, lo que si marcaría una edad no menor de 3 años aproximadamente.Añade otros datos, como es la duración de la lactancia en relación con el tiempo de gestación. En algunos mamíferos es cierto que esto sucede cuando ha pasado el mismo tiempo que dura el embarazo, pero en el caso de los animales de mayor peso la relación entre lactancia y gestación es mayor, doble, triple, cuádruple incluso. Y en el caso de gorilas y chimpancés, los más semejantes a los humanos de todos nuestros parientes, la lactancia dura seis veces más que el embarazo, así que en los humanos la pauta, si se aplica esta variable, sería de 4 años y medio.Por último, señala como se ha destacado que el sistema inmunológico de los niños no está completamente maduro hasta después de los seis años, lo que haría que la lactancia materna los protegiera hasta entonces, reforzando su sistema inmunitario y haciéndoles llegar anticuerpos.La Organización Mundial de la Salud recomienda que la lactancia materna continúe, como mínimo, hasta los dos años, combinada con otros alimentos. Numerosos estudios científicos han demostrado que los bebés amamantados hasta los dos años tienen una salud mas fuerte, tienen una menor incidencia de muchas enfermedades en la edad adulta y hasta alcanzan un coeficiente intelectual más alto. Sin embargo no hay estudios sobre los beneficios de la lactancia materna más allá de los dos años, aunque nada indica que todo lo que anteriormente proporcionaba cese cuando el bebé va creciendo. Las comparativas antropológicas indican que la duración de la lactancia es una pauta muy influida por cuestiones culturales. En el caso de la sociedad occidental, la idea de que un niño mame con cinco o seis años, no está aceptada de forma general, pero como todas las cuestiones culturales no es un universal que debamos aceptar apriori como verdadero. El tener un hijo nos hace replanterarnos muchas cosas y aprender que mucho de lo que pensabamos antes podemos pensarlo, por él y gracias a él, otra vez más. Trataté de recopilar para posteriores temas algunas de las costumbres entre otros grupos humanos y seguramente nos asombre como, si comparamos el número de sociedades humanas, la lactancia prolongada es algo bastante generalizado entre los seres humanos actuales y pasados. Y curiosamente, es uno de los datos que marcan la forma de crianza y el tipo de adulto que esa sociedad señala como el adecuado.Las madres que amamantan de forma prolongada y no fuerzan el destete relatan como este va sucediendo generalmente de un modo muy paulatino y lento. Las tomas se convierten en breves y espaciadas, durando la lactancia y la leche varios años más. La lactancia termina cuando el niño lo reclama así o sencillamente, cuando un día descubren que hace un mes o dos que lleva sin pedirles ni siquiera un poquito.Realmente no hay motivo alguno, si así lo desean hijo y madre, para destetar cuando el niño cumple los dos años. Ni médico, ni científico ni psicológico, ninguno demostrado. Y un dato a tener en cuenta es que los estudios antropológicos y etológicos indican que nuestras crías mamarían, en estado natural, hasta bastante después.Más información Página de Kate DettwylerMás información Manual de lactancia materna para profesionales. Comite de Lactancia Materna de la AEPEn Bebés y más Katherine Dettwyler, una antropóloga especialista en lactanciaEn Bebés y más Como sería la crianza humana en estado natural

Conferencia de Carlos González (resumen)

Carlos González comenzó su conferencia hablando de la “evolución” calórica de la leche materna, tanto a lo largo de una tetada como a lo largo de los meses, incluso años. La composición de la leche materna varía: al comienzo de la tetada es más rica en agua y azúcares y su contenido en lípidos es bajo. A medida que el bebé sigue mamando, los lípidos van en aumento, hasta 5 veces más; de ahí la importancia de que se complete una tetada y no se retire al bebé de un pecho antes de que acabe. También la composición calórica de la leche materna cambia durante la edad del bebé: tiene más calorías al año que a los 3 meses, y más a los dos años, así sucesivamente, con lo que la afirmación de mucha gente sobre que la leche materna a partir de “x” edad no alimenta, es totalmente falsa y contraria a la realidad.
La composición de la leche la regula el bebé de acuerdo a 3 factores: la duración de la tetada, el tiempo entre tomas y su succión. El tamaño del estómago de un bebé es pequeño, así que, si se retira a un bebé del pecho antes de que llegue a la parte grasa, tendría que tomar mucho volumen de la leche del otro pecho (más aguada por estar al inicio de la tetada) para conseguir las mismas calorías. Puede suceder que tal gran cantidad no les quepa, y por lo tanto no tomen las calorías que necesitan. Como es imposible, hasta para la madre, saber lo que ha tomado el bebé, es importantísimo que no se interfiera en ninguno de los factores. Eso se consigue con una lactancia a demanda.
En la actualidad, se recomienda la introducción de la alimentación complementaria (esto es, otra cosa que no sea leche), a partir de los 6 meses. Esta recomendación ha ido variando a lo largo de la historia, y no digamos ya, el orden de los alimentos… Llamó nuestra atención el que nuestros antepasados no dejaban comer fruta a los niños hasta pasados los 4 ó 5 años…; pero lo curioso del caso es que en un principio se introducía muy tarde la alimentación complementaria: a los 12 meses. Luego, a raíz de la introducción de la leche de vaca en lugar del pecho (revolución industrial), se tuvo que adelantar muchísimo la introducción de alimentos para paliar las deficiencias, sobre todo de vitaminas, de la leche de vaca. Se continuó adelantando hasta tocar suelo, llegando a recomendar la introducción de alimentos a los 15 días de vida del bebé. Posteriormente, y gracias a que las farmacéuticas han ido incorporando vitaminas a la leche de fórmula, se ha ido alargando otra vez la edad en la que se recomienda introducir alimentos hasta la edad actual, 6 meses, pero hay visos de que esta edad todavía se va a retrasar más.
Por todo esto, vemos que no debe haber una urgencia real por hacer comer a nuestros pequeños. Por un lado, la leche materna (y también la de biberón) tiene más calorías que la fruta y las verduras (recordemos el pequeño tamaño del estómago de los bebés), por tanto no tiene sentido sustituir tomas de leche por papillas de verdura o fruta. Si fuese una cuestión de carencia de algún nutriente realmente importante para el desarrollo del niño, los pediatras no se arriesgarían a que un bebé quiera comer o no, a que su mamá le prepare una buena papilla o no, darían unas gotas con el suplemento y listo. Entonces… ¿cuál es el motivo para introducir alimentos?, pues según Carlos González, el aprendizaje.
Es bueno que un bebé se “siente” a la mesa con los adultos, vea cómo comen, se interese por la comida… Cuando un bebé coge un guisante con los dedos y se lo mete en la boca está aprendiendo mucho (psicomotricidad fina): acertar en la boca y no en un ojo (esto lo dijo en plan risas), aprender a decidir (si le gusta o no), a distinguir sabores y texturas, a comer solo…; en cambio, un bebé que se toma un puré no está aprendiendo nada, se lo da su madre, no distingue sabores ni texturas porque está todo triturado, y para el futuro no le sirve de mucho ya que los adultos no comemos la comida triturada.
En cuanto a la introducción de alimentos, no está demostrado qué es mejor introducir antes, así que eso da lo mismo. Hay que tener cuidado, sin embargo, con los alimentos alergénicos como huevo, leche (y derivados) y pescado. Carlos González no recomienda que se introduzcan antes del año, hayan o no condicionantes familiares (por si acaso), la leche y derivados. Se refiere en este caso a niños de pecho, pues no necesitan tomar ningún lácteo más. Si el bebé ya toma biberones de leche artificial no hay problema en que tome yogures, incluso un poco de canelones con bechamel.
Hizo referencia a la única carencia que puede haber si un bebé sólo toma leche, y es el hierro. La leche materna tiene muy poco hierro, pero es que debe llevar poco. Es curioso que el cuerpo materno filtra el hierro: si la madre toma suplemento de hierro la leche no se ve afectada. Dijo que los bebés tienen reservas incluso hasta bien pasado el año, y ¿de dónde las sacan?, pues del cordón umbilical. Si éste no se corta demasiado pronto el bebé dispone de reservas de sobra, pero hay bebés con los que no se ha tenido este cuidado. Así que, puestos a introducir alimentos, hacerlo con carnes, y si el bebé no quiere y se sospecha que le puede faltar hierro hacerle análisis y darle el suplemento necesario.
Recordemos que el estómago de los niños es pequeño, que necesitan tomar cosas que les aporten calorías con poco volumen, de ahí la explicación de que les gusten poco o nada las verduras y mucho la pasta, pero es porque las verduras les aportan muy pocas calorías. Si a un niño no le fuerzas a comer la verdura llegará un momento que comerá una poca, y luego más, pero si le fuerzas lo más probable es que acabe aborreciéndola.
Hizo mucho hincapié en dejar al niño “tranquilo”, en permitir que coma de lo que quiera, que los gustos cambian con la edad y con las necesidades de crecimiento y desarrollo. Tal vez un bebé con 9 meses come más que ese mismo bebé a los 2 años y es debido a que el crecimiento es más rápido con 9 meses que con 2 años. Y en caso de que ese niño no gane peso o incluso lo pierda, si tras los análisis y pruebas está bien, hay que dejarlo “tranquilo”. Si en los análisis se demuestra que presenta alguna carencia, se le dá el suplemento que le falte y se le deja tranquilo también, no hay que forzar a comer a los niños.
Haciendo historia, nos comentó que la preocupación por la cantidad que comen los niños no aparece en los libros de pediatría hasta que no se empezó a adelantar la edad de introducción de alimentos y las cantidades “fijas”: un plátano, una pera, una naranja, cuarto y mitad de pollo…, y que hoy en día es la causa principal de visitas al pediatra. Él lo atribuye a las expectativas, las recomendaciones de comida que ha de tomar un bebé son tan rígidas y exageradas que raro es el niño que las cumpla, ni un adulto diabético está sometido a tan férrea disciplina alimenticia.
Para terminar nos mostró las indicaciones alimentarias de un panfleto irlandés que se encontró un día y le llamó poderosamente la atención, por lo diferente que es de nuestros patrones y por que él considera que es el patrón correcto de introducción de alimentos.
El dibujo es ilustrativo: se ve a un niño comiendo solo (con la cuchara en una mano) y con un vaso (sin tapa de aprendizaje) en la otra, contento, con el plato lleno de trocitos (no triturado). Ya dentro se ve una gran cruz para que los alimentos no se den en biberón, cosa que aquí está muy extendida. Y otra clara diferencia, hablan de introducción de la cuchara, no introducción alimentaria.

de elblogdesina

miércoles, 14 de enero de 2009

Cuento de Navidad

Con las nieves también llegó la Navidad al pequeño pueblo de Juan. Las calles resplandecían con brillantes colores, los alegres villancicos canturreados por voces infantiles, el viento helado azotaba los árboles engalanados. Al abrir la puerta de su casa un aroma a galletas de jengibre y especias inundó el ambiente.
- ¡Mamá! – Juan entró vociferando seguido de su padre– ¡todavía tengo que escribir la carta a los Reyes Magos!... ¿y Papá Noel? ¿también me traerá algo, verdad? – eufórico corrió a los brazos de su madre, le encantaba la Navidad, especialmente los regalos. Su madre siempre le decía que era demasiado avaricioso, pedía tantos juguetes como le cabían en la carta, que debía ser más humilde y generoso para ser más feliz.
- Tendrás sólo un regalo, hay muchos niños y los Reyes no pueden traer tantas cosas. Además, tu hermana está enferma y parece que no te importe, lo primero es que ella se recupere.
Juan se dio la vuelta enfurecido y caminó hacia la ventana, donde se reflejaban las coloridas luces del árbol. Su hermana Alicia jugaba con los animalitos del Belén haciéndole compañía a Sofía que dormitaba en el sofá. Afuera las estrellas brillaban con fuerza.
- Ojalá tuviera todos los juguetes de todos los niños. No os necesito – susurró Juan pensando en lo injustos que eran sus padres.
En ese preciso momento una estrella fugaz surcó el cielo. Juan abrió la ventana invadido por un irrefrenable impulso. Una ráfaga de aire frío se coló al instante, mientras de la estrella descendió una diminuta silueta. Juan estaba atónito. Era un duendecillo de orejas puntiagudas, vestido de verde y rojo – con leotardos a rayas, chaqueta larga con un gran cinturón y botas de punta enroscada, un gorrito con grandes borlas le cubría la cabeza.
- Soy Desy, el duende de los deseos, vengo a cumplir el tuyo – y diciendo estas palabras la habitación se llenó de luz. Alicia levantó la cabeza y vio como su hermano desaparecía envuelto por un brillante resplandor.
Juan aterrizó en una mullida montaña de espumillón de colores. Cuando miró en rededor su estupefacción creció a la par que su entusiasmo. Las luces brillaban por doquier, los grandes árboles de Navidad lucían repletos de bolas, campanas, angelitos, bastoncillos de caramelo y multitud de bombones. Bajó de las guirnaldas y el espumillón amontonado en un rincón; observaba con la boca abierta a montones de duendecillos embalando juguetes, previamente fabricados por mágicos duendes, otros leían cientos de cartas y ponían nombres de niños en los regalos, varios duendes amasaban y cocían deliciosos dulces que impregnaban con su aroma el mágico ambiente. Había cientos de juguetes esparcidos por todo el mullido suelo enmoquetado, un trenecito eléctrico, barcos piratas, caballitos de madera, bicicletas, piezas de construcción, muñecas, vehículos… su sueño hecho realidad, Juan se puso a jugar sin parar, al rato paró pensativo, no era tan divertido como esperaba, no tenía a sus hermana, ni a sus padres para compartir sus juegos o admirar su pericia montando puzles. De repente Desy apareció a su lado adivinando sus temores.
- Ya tienes tu deseo. – le dijo con un cierto tono burlón en su voz – Ahora me gustaría mostrarte la habitación de los deseos – y mientras hablaba le condujo a una gran puerta dorada.
La sala estaba iluminada con la luz de miles de ventanitas, unas redondas, otras cuadradas o informes, y varios duendes se encargaban de recoger los deseos que las estrellas fugaces dejaban caer por cada ventana.
Juan no pudo resistir la tentación y se asomó a una ventana previa aprobación de Desy. Allí vio unos niños cantando villancicos con sus abuelos, parecían disfrutar mucho. Decidió mirar por otra, esto le gustó menos, varios pequeños hambrientos intentaban calentarse alrededor de la estufa oxidada de un hospicio y varios deseos entraban por la ventana. Podía oír cómo pedían comida, una casa caliente y una familia que los quisiera; Juan reprimió una lágrima, él había renunciado a todo eso. Por la ventana contigua, dos niñas adornaban un árbol junto a su madre que partía turrón. También oía algunos de los deseos que se pedían, como el de un niño en brazos de su madre que lloraba pidiendo que su padre trabajara menos para pasar más tiempo con ellos.
Desy le señaló una ventana rectangular y algo elevada, cuando se empinó a ella oyó un murmullo familiar. ¡Era su casa! Sus tíos y los abuelos llegaban a la cena, ¡se iba a perder Noche Buena! Estaban muy preocupados porque él no aparecía, entonces vio a sus hermanas, su madre les rogaba que dejaran de sollozar, que seguro que su padre y los demás encontraban a Juan. Ellas no dejaban de repetir, mirando a las estrellas, que querían a su hermano, que volviera con ellos. A Juan se le atascaron lágrimas amargas en la garganta, el deseo más grande era pasar su vida junto a su familia, no necesitaba juguetes nuevos, ni montones de dulces. Besar a su madre y que ella le acunara en sus brazos, escuchar los cuentos de papá y dormirse junto a ellos, abrazado a sus hermanas, eso era lo que necesitaba.
- Yo puedo concederte un deseo – le susurró Desy – si es puro y de corazón tu deseo se hará realidad.
- Deseo… deseo, volver con mi familia – su petición sonó ronca por las lágrimas, pero firme, mientras apretaba con fuerza los ojos.
Al abrirlos, estaba en el salón, junto al árbol iluminado. Sus hermanas seguían jugando con las figuritas del Belén. Corrió hacia ellas y las abrazó y besuqueó henchido de felicidad. Sofía no tenía fiebre.
Esa cena fue la mejor de su vida. Comieron, cantaron y bailaron, contaron cuentos. Sus padres estaban orgullosos de él, ya que en su carta sólo había escrito que quería estar siempre con su familia. Lo que él no sabía es que al día siguiente un magnífico trenecito le estaba esperando bajo el árbol de Navidad.